¿Grietas en los pezones? ¡Aprendiendo a evitarlas!
Dar de lactar es un acto de amor. Y para algunas mamás -nuevas en la materia- podría significar un momento doloroso debido a las grietas y heridas en el pezón.
A veces estas heridas y/o grietas son tan molestas y dolorosas que hacen que dar de lactar sea toda una proeza, por lo menos al inicio, al primer contacto del pezón con la boquita del bebé.
Las grietas se producen “por la continua humedad en la zona y porque la succión del bebé reblandece la piel del pezón facilitando que se formen pequeñas fisuras, a veces imperceptibles pero dolorosas”, como nos indican en Bebés y más.

Para evitarlas, lo ideal es que desde que tu bebé y tú se inician en la lactancia, lo hagan de la manera correcta: todo el pezón o la mayor parte de él entrará en su boquita. Verás que si lo haces así desde el principio no tendrás casi ni una molestia.
Es importante también que puedas dar de lactar en una posición correcta y cómoda. Además, deberás mantener muy limpia la zona de los pezones para evitar molestias posteriores.
Si ya tienes las grietas y/o heridas, no te preocupes que pronto sanarán. Dolerán, no te puedo mentir. Yo las he tenido (y padecido) y te aseguro que los beneficios de dar de lactar son muchos mayores que cualquier dolor.

Lo mejor no es dejar de dar de lactar hasta que las heridas sanen, al contrario, es mejor y más beneficioso que no dejes de hacerlo. Puedes colocar unas gotas de tu propia leche sobre las heridas y mantenerlas descubiertas durante unos minutos, te sentirás aliviada.
Hay cremas especializadas para prevenir las grietas, pero nada mejor que una posición correcta a la hora de dar de lactar. Si sientes que tus pechos están algo congestionados o duros, aplica compresas de agua tibia y suaves masajes. Y no olvides que siempre debes consultar tu médico.
Cariños,
Lucero Papa Burgos.
Psicóloga
Imágenes: Baby’s Best, CCFJEDU.


